Aula Viva Agroecológica como estrategia pedagógica interdisciplinaria para promover hábitos saludables en contextos escolares
Living Agroecological Classroom as an Interdisciplinary Pedagogical Strategy to Promote Healthy Habits in School Contexts
Fabiola Isabel Arrieta-Díaz
Universidad Popular del Cesar, Valledupar, Cesar
Colombia
https://orcid.org/0009-0000-4450-4225
Paola Mosquera-Gonzalias
Universidad Popular del Cesar, Valledupar, Cesar
Colombia
https://orcid.org/0009-0004-3470-0571
Recepción: 15 de enero 2026
Revisado: 26 de febrero 2026
Aprobación: 15 de abril 2026
Publicado: 01 de mayo 2026
RESUMEN
El presente artículo expone una investigación orientada a implementar una estrategia pedagógica interdisciplinaria en la Institución Educativa Almirante Padilla, ubicada en el departamento del Cauca. El estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con alcance correlacional y diseño cuasi experimental. Para la recolección de la información, inicialmente se aplicó un cuestionario tipo pretest; posteriormente, se implementó una intervención educativa basada en actividades desarrolladas y, al finalizar el proceso, se aplicó un cuestionario postest que permitió evaluar los cambios generados a partir de la estrategia pedagógica. Los resultados evidenciaron un impacto positivo y significativo en el fortalecimiento de hábitos saludables, así como en la sensibilización de los estudiantes. Finalmente, se concluyó que la implementación de la estrategia pedagógica cumplió satisfactoriamente con los objetivos propuestos, favoreciendo la integración interdisciplinaria de saberes ambientales, pedagógicos y nutricionales.
Descriptores: Hábitos alimentarios, estrategia educativa, desarrollo sostenible (Tesauro UNESCO).
ABSTRACT
This article presents research aimed at implementing an interdisciplinary pedagogical strategy at the Almirante Padilla Educational Institution, located in the department of Cauca. The study was conducted using a quantitative approach, with a correlational scope and a quasi-experimental design. For data collection, a pre-test questionnaire was initially administered; subsequently, an educational intervention based on activities developed was implemented, and at the end of the process, a post-test questionnaire was administered to evaluate the changes resulting from the pedagogical strategy. The results demonstrated a positive and significant impact on strengthening healthy habits, as well as on raising students awareness. Finally, it was concluded that the implementation of the pedagogical strategy satisfactorily met the proposed objectives, fostering the interdisciplinary integration of environmental, pedagogical, and nutritional knowledge.
Descriptors: Eating habits, educational strategy, sustainable development (UNESCO Thesaurus).
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la crisis alimentaria ha sido uno de los desafíos más urgentes y complejos de los últimos tiempos a nivel mundial, generada por factores económicos, climáticos y políticos donde se refleja la dificultad de garantizar acceso equitativo a alimentos nutritivos y seguros. Por ello, la UNESCO (2024), ha advertido que la alimentación escolar es esencial para el aprendizaje, pues una nutrición adecuada constituye la base del bienestar integral de los niños. La Alianza Mundial para la Educación ha pedido que las escuelas sean lugares seguros, saludables e inclusivos. La ONU, en la Cumbre para la Transformación de la Educación de 2022, destacó la importancia de que las escuelas apoyen la salud física y mental de los estudiantes con orientación y servicios de alimentación. Estas recomendaciones internacionales muestran que la educación y la nutrición están estrechamente relacionadas y son claves significativas para formar personas más sanas y conscientes.
En el contexto colombiano, numerosas instituciones educativas aún desconocen el potencial de los huertos escolares como estrategia pedagógica orientada al fortalecimiento de la seguridad alimentaria y la promoción de hábitos de vida saludables. Estos espacios no solo favorecen la producción y el consumo de alimentos frescos y sostenibles, sino que también permiten desarrollar habilidades y valores esenciales como la responsabilidad, el trabajo colaborativo, la conciencia ambiental y la resiliencia. Desde esta perspectiva, Gutiérrez y Villadiego (2021) asegura que el huerto escolar se transforma en un escenario formativo que integra conocimientos ambientales, científicos y sociales, contribuyendo al desarrollo integral de los estudiantes tanto dentro como fuera del entorno educativo. Por su parte, el Programa de Alimentación Escolar (PAE) se ha consolidado como una política pública orientada a mejorar las condiciones nutricionales de los estudiantes y garantizar la permanencia escolar, articulando acciones pedagógicas relacionadas con la educación ambiental y la sostenibilidad. De esta manera, las problemáticas alimentarias y ambientales dejan de percibirse como situaciones aisladas y comienzan a integrarse al Proyecto Educativo Institucional, favoreciendo procesos interdisciplinarios que promueven una educación más contextualizada y orientada hacia el desarrollo sostenible.
En este sentido, el aula viva agroecológica se ha posicionado como una estrategia pedagógica innovadora dentro de los procesos de enseñanza-aprendizaje, ya que este espacio no solo ayuda a cuidar el medio ambiente, sino que también promueve hábitos alimenticios saludables, donde los estudiantes construyen aprendizajes de manera significativa. Duitama (2022), afirma que el aula viva mejora la educación ambiental y nutricional, esto se logra mediante experiencias que combinan la teoría con la práctica. De esta manera, se generan escenarios de reflexión sobre fenómenos biológicos, sociales y culturales permitiendo enriquecer la comprensión del mundo y fortalecer la formación integral de los estudiantes. Herrera (2021), menciona que los conocimientos sobre agroecología deben unirse a recursos educativos relacionados con el plan de estudios de la escuela, esto significa incluir actividades como sembrar, cosechar y cuidar los recursos naturales. Estas prácticas también se relacionan con el uso de técnicas agrícolas sostenibles, plantar árboles, proteger los jardines de las escuelas y promover una alimentación saludable, donde estos aspectos hacen que las iniciativas educativas de este tipo sean relevantes.
Por su parte, el aula viva agroecológica es importante porque combina conocimientos sobre el medio ambiente, la enseñanza y la nutrición, creando un espacio de aprendizaje donde la teoría y la práctica se unen. Desde el punto de vista académico, este espacio ayuda a los estudiantes a aprender de manera significativa, les permite experimentar, observar y reflexionar críticamente; pueden relacionar conceptos complicados con experiencias diarias en el cultivo, el manejo y el consumo de alimentos saludables. Bermúdez et al. (2024), afirma que los huertos escolares tienen un impacto positivo al mejorar la educación nutricional y fortalecer la seguridad alimentaria de la comunidad educativa. El aula viva agroecológica es un lugar donde los estudiantes pueden aprender sobre el medio ambiente, la enseñanza y la nutrición de manera práctica. Esto les permite entender mejor cómo cultivar, manejar y consumir alimentos saludables, además de ayudar a la comunidad educativa a tener acceso a alimentos saludables y aprender sobre nutrición para la salud y el bienestar de todos.
Esta problemática también se evidenció en la Institución Educativa “Almirante Padilla”, ubicada en el municipio de Padilla, Cauca, donde surgió la necesidad de fortalecer los hábitos saludables de los estudiantes, especialmente en aspectos relacionados con la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental. Dentro del contexto escolar se identificó un consumo frecuente de alimentos poco nutritivos y un limitado reconocimiento sobre la importancia de mantener prácticas alimentarias saludables desde la infancia. Frente a esta realidad, se propuso la implementación de un Aula Viva Agroecológica como estrategia pedagógica interdisciplinaria, orientada a promover el consumo de alimentos saludables y a fortalecer la conciencia ambiental mediante experiencias prácticas y significativas. Esta propuesta buscó que los estudiantes comprendieran, desde la experiencia directa, la relación existente entre alimentación, cuidado del entorno y bienestar integral, favoreciendo procesos de aprendizaje más contextualizados y cercanos a su realidad cotidiana.
Para responder a esta necesidad, resultó fundamental incorporar estrategias pedagógicas innovadoras que integraran el conocimiento académico con las prácticas sociales, ambientales y culturales de los estudiantes. En este sentido, Rodríguez et al. (2019) señalan que las experiencias pedagógicas contextualizadas influyen positivamente en la motivación escolar, el sentido de pertenencia y la permanencia estudiantil, debido a que permiten desarrollar aprendizajes a partir de la observación, la experimentación y la interacción con el entorno. Desde esta perspectiva, el Aula Viva Agroecológica se consolidó como un escenario formativo que favoreció el aprendizaje significativo mediante el “aprender haciendo”, fortaleciendo competencias académicas, habilidades sociales y valores relacionados con el trabajo colaborativo, la responsabilidad y el cuidado del medio ambiente. Asimismo, la integración curricular con enfoque transversal permitió articular diferentes áreas del conocimiento, promoviendo una formación más integral y orientada hacia la construcción de estilos de vida saludables y sostenibles.
Aula viva Agroecológica
Por su parte, el aula viva agroecológica es un espacio innovador donde se aprende de manera significativa a través de prácticas relacionadas con la naturaleza. Esta propuesta presenta una estrategia pedagógica que mejora los procesos de enseñanza-aprendizaje y la formación nutricional de los estudiantes mediante actividades prácticas. Herrera (2021) afirma que los conocimientos agroecológicos deben integrarse en el currículo escolar, esto implica incluir actividades como la siembra, la cosecha y el cuidado de los recursos naturales. Estas prácticas también involucran el uso de técnicas agrícolas sostenibles, la plantación de árboles, la protección de las huertas escolares y la promoción de una alimentación saludable. Todos estos aspectos refuerzan la importancia de este tipo de iniciativas educativas.
Por su parte, Duitama (2022) desarrolló una propuesta de educación ambiental basada en la siembra y el manejo adecuado del suelo, con base en los conocimientos de las generaciones pasadas. Esta investigación dio origen a un modelo de innovación pedagógica denominado aula viva, donde la comunidad educativa se convierte en protagonista de los procesos de enseñanza. El enfoque resalta la importancia del aprendizaje colaborativo, mediado por la comunicación entre estudiantes, docentes y familias, lo cual permite establecer relaciones entre el ser humano y la naturaleza. De igual forma, Pérez et al. (2023) sostienen que estas experiencias de participación comunitaria contribuyen a desarrollar en los estudiantes un análisis sobre las realidades sociales y ambientales de su territorio.
La huerta escolar o aula viva agroecológica es un lugar donde los estudiantes pueden aprender de manera práctica. Al realizar actividades como sembrar, cultivar, cosechar y preparar productos naturales, los estudiantes aprenden sobre procesos agroecológicos y cómo manejar los huertos de manera sostenible. Según Zabala et al. (2020), este tipo de espacios no solo ayuda a crear hábitos alimenticios saludables, sino que también es una buena opción en situaciones económicas difíciles, ya que proporciona alimentos vegetales importantes para la nutrición. Además, la huerta escolar ayuda a cuidar el medio ambiente al reducir el uso de productos químicos y promover técnicas agroecológicas.
La interdisciplinariedad es un proceso de aprendizaje que ayuda a desarrollar un pensamiento crítico y creativo. Fomenta el crecimiento de habilidades cognitivas y sociales mediante una visión integral de las diferentes disciplinas del currículo. Gutiérrez y Villadiego (2021), manifiestan que este enfoque permite que los conocimientos adquiridos se interioricen de manera más sólida, que pueden aplicarse en distintos contextos lo que facilita dar respuestas a los desafíos actuales. La interdisciplinariedad se aplica en la escuela, y también se extiende a las profesiones, lo que permite construir sociedades más justas, equitativas y humanas. De esta forma, el enfoque interdisciplinar organiza el conocimiento en torno a problemas reales esto impulsa un aprendizaje significativo que combina teoría y la práctica.
Mendoza (2021) manifiesta que las estrategias pedagógicas interdisciplinarias son métodos que los docentes implementan para mejorar la forma en que sus estudiantes aprenden. Estos métodos ayudan a generar espacios donde se comparten diferentes conocimientos y puntos de vista, para poner en práctica estas estrategias, los docentes deben conocer muy bien los pasos, recursos y detalles específicos de cada materia. De esta manera, la interdisciplinariedad busca unir experiencias y conocimientos para que los estudiantes aprendan de forma significativa y relacionada con su vida. Al usar este enfoque, los estudiantes pueden desarrollar habilidades más completas, trabajar mejor en equipo y analizar problemas complejos de manera más efectiva. Por lo tanto, se convierte en una herramienta pedagógica importante para lograr objetivos educativos.
Sensibilización sobre hábitos alimenticios saludables
Los hábitos alimenticios saludables son un conjunto de conductas cotidianas que favorecen el bienestar integral del ser humano, con el fin de mejorar la calidad de vida y prevenir problemas de salud. En esta línea, Valerio (2025) afirma que una alimentación sana es fundamental en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, lo que permite una sensibilización responsable para un aprendizaje nutricional. Para ello, se deben desarrollar programas escolares que incluyan talleres, charlas y actividades de concienciación que promuevan la sostenibilidad alimentaria. De esta forma, los estudiantes aprenden cosas que son importantes y que les ayudan a querer cuidar su salud en la vida diaria.
Asimismo, Alzahrani et al. (2020) consideran que los hábitos alimenticios son saludables cuando se consume alimentos frescos y naturales, como frutas, verduras, productos ricos en minerales y vitaminas que favorecen la salud física y psicológica. Estos autores destacan que la infancia es una etapa importante para construir estilos de vida saludables. En consecuencia, el trabajo educativo enfocado en la nutrición infantil y adolescente se convierte en un recurso estratégico para reducir el riesgo de enfermedades y promover el desarrollo integral de los mismos.
Por su parte, Escalé et al. (2020) plantean la importancia de fomentar una alimentación equilibrada desde la niñez, pues los hábitos adquiridos en estas etapas suelen perdurar en la etapa de adultos. En este sentido, se promueve la dieta como modelo alimenticio saludable, frente a enfermedades no transmisibles. Asimismo, proponen implementar estrategias de educación nutricional que no solo estén dirigidas a los estudiantes, sino también a su entorno familiar y social, garantizando un mayor impacto. Entre las herramientas pedagógicas más utilizadas se destacan la pirámide alimentaria y la guía Nutriplato, recursos didácticos que describen lo que significa una dieta equilibrada. De esta manera, se reconoce que la sensibilización en hábitos alimenticios saludables requiere un enfoque integral, participativo y contextualizado, que involucre tanto a la escuela como a la comunidad.
MÉTODO
Para el desarrollo de la investigación se empleó un enfoque cuantitativo, con alcance correlacional y diseño cuasiexperimental, con el propósito de fortalecer la formación ambiental y promover hábitos de vida saludables en los estudiantes, constituyéndose en una oportunidad para sensibilizarlos frente al cuidado de su salud y del entorno natural, favoreciendo el desarrollo de una ciudadanía más responsable y comprometida con la sostenibilidad. La información se recolectó mediante cuestionarios estructurados de preguntas cerradas, orientadas a identificar las prácticas alimentarias de los estudiantes durante el descanso escolar, incluyendo aspectos como el consumo de alimentos naturales y saludables, productos ultraprocesados, bebidas azucaradas y la procedencia de los alimentos consumidos. Todo ello permitió evaluar los conocimientos y cambios relacionados con los hábitos alimenticios a partir de la implementación del Aula Viva Agroecológica en el contexto educativo. Los resultados evidenciaron que las variables independientes ejercieron una incidencia positiva y significativa sobre la variable dependiente, reflejada en la sensibilización frente a la alimentación saludable y en el reconocimiento de la importancia de producir alimentos frescos y sostenibles. En este sentido, el diseño experimental se fundamentó en tres requisitos esenciales:
· El primer requisito es la manipulación intencionada de la variable independiente aula viva agroecológica y estrategia pedagógica interdisciplinaria.
· El segundo requisito es la medición válida y confiable de la variable dependiente sensibilización sobre hábitos alimenticios saludables a partir de la implementación de un aula viva agroecología en el contexto educativo.
· El tercer requisito válida que se obtuvo una alimentación saludable y beneficios nutricionales al cultivar vegetales, hortalizas en el aula viva agroecológica y ayudó en los procesos de enseñanza y en la formación de los estudiantes.
A través del alcance correlacional se evidenció la influencia de las variables independiente como es el caso de aula viva agroecológica y estrategia pedagógica interdisciplinaria, frente a la variable dependiente, sensibilización sobre hábitos alimenticios saludables en los estudiantes, permitiendo observar y medir en términos estadísticos las variables para probar hipótesis sobre su relación, generando un impacto positivo influenciado en los procesos de enseñanza y aprendizaje sobre los beneficios nutricionales. La muestra estuvo conformada por 54 participantes, 27 estudiantes del grado tercero entre 8 y 9 años como grupo experimental, y 27 estudiantes del grado cuarto entre 9 y 10 años como grupo de control, pertenecientes al estrato socioeconómico uno (1), de la institución educativa Almirante Padilla, sede José Hilario López. La selección intencionada facilitó la aplicación, el análisis y el seguimiento de los instrumentos metodológicos, garantizando una comprensión cercana de los resultados obtenidos a partir de la implementación del aula viva agroecológica como estrategia pedagógica interdisciplinaria.
El cuestionario pretest y postest estuvo conformado por 15 preguntas específicas con posibilidades de respuesta previamente delimitadas, con lenguaje contextualizado para los estudiantes dentro del entorno escolar, con una escala del 1 al 5, con el fin de conocer el diagnóstico general de los estudiantes en el contexto educativo y familiar. Para validar el instrumento se utilizó la técnica de juicio de expertos, con la participación de cuatro profesionales con maestría y experiencia en educación ambiental y metodología de la investigación, quienes evaluaron con un promedio de 3.5 lo que permitió validar el contenido del cuestionario y realizar ajustes mínimos de redacción. Al finalizar, se calcularon porcentajes entre hábitos, práctica alimenticias y actitudes frente a la vida saludable, donde aparece la correlación más informativa del análisis pre-intervención.
Asimismo, se diseñó una propuesta educativa basada en la implementación de un aula viva agroecológica como escenario pedagógico permitiendo integrar saberes interdisciplinarios, fomentando la construcción de aprendizajes significativos en cuanto a la salud y a la sostenibilidad del ambiente, para ello, se llevó a cabo la realización de cinco (5) estrategias claras encaminadas a promover las buenas prácticas de alimentación saludable contribuyendo así a mejorar la educación nutricional y el bienestar de la comunidad educativa.
Respecto a lo anterior, se fomenta la participación activa de los estudiantes en cuanto al empoderamiento de las temáticas expuestas sobre aspectos básicos de la agroecología en cuanto a: adaptación al cambio climático, elaboración del abono orgánico o compostaje y derecho a una alimentación saludable. Asimismo, se realizó el mantenimiento y la adecuación del terreno definitivo para la siembra de especies de hortalizas propias de la zona, y luego la posterior recolecta de la cosecha, donde se elaboraron rectas y platos balanceados con los productos cultivados como pepino, tomate, cebolla blanca, lechuga, entre otros, permitiendo desarrollar una conciencia más responsable sobre una nutrición saludable, el cuidado y protección de los recursos naturales. Estas estrategias didácticas de innovación educativa se llevaron a cabo mediante experiencias de salida de campo con apropiación del conocimiento agroecológico, con el fin de seguir fortaleciendo el aprendizaje autónomo, significativo y colaborativo a través del desarrollo de habilidades de trabajo en equipo y resolución de problemas, y con ello fomentar la nutrición y el compromiso ambiental de la comunidad educativa.
RESULTADOS
Los resultados obtenidos demuestran que el aula viva agroecológica es una forma de aprender muy efectiva, en donde los estudiantes aprenden sobre el cultivo y el cuidado de las plantas. Al mismo tiempo, se desarrollan habilidades importantes como trabajar en equipo, responsabilidad y respeto hacia la naturaleza, en buscar de un lugar más sostenible. El análisis de los datos recolectados muestra transformaciones significativas y un impacto positivo en la implementación del aula viva agroecológica, en donde la adquisición de conocimientos prácticos se mostró más conscientes sobre la importancia de tener hábitos saludables y en la apropiación de valores ambientales. Los resultados demuestran como la estrategia pedagógica interdisciplinaria es efectiva para promover hábitos alimenticios saludables y se convierte en un aliado para la conservación del medio ambiente.
La Figura 1 evidenció un avance significativo entre los grupos participantes, mostrando diferencias claras entre los resultados obtenidos en el grupo experimental y el grupo control después de la intervención. Los estudiantes que participaron en el Aula Viva Agroecológica no solo mantuvieron los niveles favorables registrados en la línea base, sino que lograron incrementarlos en la mayoría de los ítems evaluados. En contraste, el grupo control presentó una disminución general en varios indicadores, situación que puede interpretarse como un reconocimiento más realista de sus hábitos cotidianos al no contar con una experiencia pedagógica que reforzara sus respuestas iniciales. En este sentido, las diferencias observadas permitieron establecer que la intervención educativa fue un factor determinante en los cambios alcanzados.
Figura 1. Promedio ponderado por ítem en el postest – control vs. Experimental.
Elaboración: Los autores.
Los resultados presentados en la Figura 1 permitieron observar que el grupo experimental alcanzó promedios entre 4.7 y 5.0 en la mayoría de los ítems evaluados, mientras que el grupo control mostró una mayor dispersión en las respuestas, con valores entre 2.4 y 3.1. Esto indicó que los estudiantes que participaron en el Aula Viva Agroecológica respondieron con mayor frecuencia y seguridad que “siempre” o “casi siempre” realizaban prácticas asociadas con hábitos saludables y cuidado ambiental. Por el contrario, en el grupo control las respuestas reflejaron menor constancia frente a las conductas positivas evaluadas, lo que evidenció una menor apropiación de los hábitos promovidos durante el estudio.
Figura 2. Trayectoria pre > postest por items – ambos grupos.
Elaboración: Los autores.
La Figura 2 mostró la trayectoria comparativa entre el pretest y el postest en ambos grupos. Los datos reflejaron que el grupo experimental mantuvo resultados elevados después de la intervención, evidenciando estabilidad y fortalecimiento en las respuestas relacionadas con alimentación saludable, actividad física y conciencia ambiental. Por su parte, el grupo control presentó una disminución notable en varios ítems, especialmente en aquellos relacionados con el desayuno y las prácticas de actividad física, cuyos promedios descendieron desde valores cercanos a 5.0 hasta registros aproximados de 2.4. Estos resultados sugirieron que, en ausencia de la intervención pedagógica, los estudiantes tendieron a reconocer con mayor sinceridad que dichas prácticas no hacían parte constante de su vida cotidiana.
Figura 3. Item 5 - revisión de alimentos procesados: La brecha que la intervención cerro.
Elaboración: Los autores.
La Figura 3 presentó uno de los resultados más relevantes de la investigación. Antes de la intervención, el ítem relacionado con la revisión de alimentos procesados representó el punto más débil del instrumento, debido a que la mayoría de los estudiantes respondían “nunca” o “casi nunca” frente a la práctica de identificar si los alimentos consumidos eran muy dulces, salados o procesados. El promedio inicial de 1.89 reflejó una escasa conciencia crítica frente al consumo alimentario. Sin embargo, después de la intervención, el grupo experimental alcanzó un promedio de 4.26, equivalente a “casi siempre”, mientras que el grupo control solo logró un incremento moderado hasta 3.11. Estos hallazgos demostraron que las experiencias desarrolladas en la huerta escolar permitieron que los estudiantes comprendieran de manera práctica la diferencia entre los alimentos naturales y los ultraprocesados, fortaleciendo una actitud más crítica y consciente frente a su alimentación.
Figura 4. Item 5 - revisión de alimentos procesados: La brecha que la intervención cerro.
Elaboración: Los autores.
Finalmente, la Figura 5 permitió analizar el comportamiento de las tres dimensiones evaluadas: hábitos saludables, percepción ambiental y actitudes saludables. En el grupo control, las barras descendieron por debajo de cero en las tres dimensiones, indicando disminución o escasa variación respecto al pretest. En contraste, el grupo experimental mostró incrementos positivos en todas las dimensiones, destacándose especialmente la relacionada con hábitos alimentarios saludables, dimensión en la que inicialmente se había identificado la mayor debilidad. Estos resultados evidenciaron que la implementación del Aula Viva Agroecológica favoreció cambios significativos en las prácticas y percepciones de los estudiantes, consolidándose como una estrategia pedagógica interdisciplinaria capaz de integrar formación ambiental, educación nutricional y aprendizaje experiencial dentro del contexto escolar.
DISCUSIÓN
En este apartado se describe el análisis de los resultados de acuerdo con los datos obtenidos en cada una de las etapas de la investigación, considerando el impacto que tiene la implementación del aula viva agroecológica en el desarrollo de competencias y habilidades científicas y ambientales en el entorno educativo. Es por ello, que se tiene en cuenta los resultados anteriormente mencionados en la figura 1, quien muestra que la intervención tuvo un impacto positivo al observar que el grupo experimental y el grupo control no es un hecho aislado. Según López et al. (2022) manifiestan que el aula viva agroecológica es una estrategia pedagógica innovadora, ya que aporta una visión diferente en el sistema educativo, esta contribuye a lograr resultados esperados en las diferentes áreas del currículo, también ayuda en el desarrollo de la salud física y mental de los participantes al permitir adaptarse a las necesidades individuales del alumno, a sus características y ritmo de aprendizajes. En consecuencia, se muestra el gran cambio del antes y después en cada uno de los grupos, García et al. (2023) sustentan que la huerta escolar es una estrategia pedagógica de enseñanza y aprendizaje que proporciona una transformación en la cultura ambiental, preservando saberes ancestrales significativos en los estudiantes, además permite que los estudiantes se interesen más por cuidar el medio ambiente, esto se logra mediante teorías y prácticas que realmente cambian la forma en que los estudiantes piensan y se comportan.
De igual forma, Herrera et al. (2025), argumentan que estrategias pedagógicas como la huerta escolar es de gran interés por la variedad de competencias y disciplinas que trabajan de formas simultáneas, se indica que esta favorece en los hábitos alimenticios en los estudiantes, ayuda a la comprensión sobre el origen de los alimentos, fomenta experiencias de aprendizajes que inculcan valores, destrezas, actitudes y desarrollar conciencia ecológica y ambiental. Además, afirman que el huerto escolar es una forma de enseñar y ayuda a que los valores humanos sean importantes, tanto en la escuela como en interior de las familias, por lo que se considera mantener un trabajo conjunto permitiendo que estos niños crezcan con buenos valores y se desarrollen de manera adecuada.
Por su parte la figura 2 muestra el análisis previo a la intervención donde se había identificado que la capacidad de revisar si un alimento es muy dulce, salado o procesado (ítem 5) era la "gran brecha" la única competencia que no tenía conexión con el resto de los hábitos y actitudes de los estudiantes. Es por ello, que Sánchez (2024), en su trabajo de investigación de Maestría encontró que la razón principal por la que los estudiantes no leen las recetas nutricionales es por falta de tiempo arrojando un 33%, por pereza un equivalente al 27% y solo un 17% lee y entiende las etiquetas, mientras que al resto 13% y 10% no le interesa o no las entiende. Por el contrario, en estudios realizados en China por Yang, et al., (2024) se encontró que el 40.4% de los entrevistados mira detenidamente las etiquetas nutricionales al comparar un producto envasado, conociendo su información nutricional y por ende los beneficios para su salud. Este aspecto es de mucha importancia ya que a través de las etiquetas se pueden observar los nutrientes y componentes que tiene cada producto permitiendo seleccionar los más saludables y beneficiosos para la salud.
Con base en la figura 3, se compara con el estudio de Ariza (2024), donde los resultados obtenidos en su investigación arrojaron que un 85.3% de los encuestados han aprendido algo nuevo sobre la producción de alimentos saludables y sostenibles a través de su participación en actividades sobre la huerta escolar, generando un impacto positivo considerable en la vida cotidiana de la mayoría de los estudiantes, donde se refleja una percepción general muy positiva sobre el valor educativo y formativo de la huerta escolar considerada como una herramienta efectiva para enseñar sobre la producción de alimentos saludables y sostenibles. En su estudio, se logró motivar a los estudiantes en la creación de estos espacios verdes propios para su propio consumo y que pueden implementar en sus hogares y así fomentar las buenas prácticas de alimentación saludable y por ende contribuir al desarrollo sostenible con la conservación de los recursos naturales.
De la misma manera, Guamán et al. (2025), exponen en su trabajo de investigación el conocimiento sobre dieta equilibrada que tienen los estudiantes a través de la realización de cuestionarios (pretest y postes tipo Likert), en donde se midieron los conocimientos de los estudiantes sobre sostenibilidad y alimentación saludable antes y después del proyecto. Antes de la intervención solo el 40% de los estudiantes tenía conocimientos adecuados sobre la nutrición, y al finalizar el proyecto, este porcentaje aumentó al 85%, lo que refleja la efectividad de las actividades teóricas y prácticas en Ciencias Naturales, donde los estudiantes aprendieron sobre el ciclo de nutrientes y la importancia de una alimentación equilibrada. Estos investigadores afirman la efectividad de su investigación al obtener resultados significativos en cuanto a la concientización de mantener una dieta saludable y equilibrada.
La figura 4 evidencia las percepciones de los estudiantiles sobre la utilidad de las huertas escolares para aprender a cultivar alimentos antes y después de una intervención pedagógica. Inicialmente, el 95% de los estudiantes reconocía la utilidad de las huertas, con un robusto 54% completamente de acuerdo y un 41% de acuerdo, y un marginal 5% permanecía neutral, sin registrarse desacuerdo. Tras la intervención, hubo una leve reducción en el porcentaje de estudiantes completamente de acuerdo, bajando a 46%, y los que estaban de acuerdo disminuyeron ligeramente a 42%. Los indecisos aumentaron a 7%, y se presentaron pequeñas fracciones de estudiantes que manifestaron desacuerdo (4%) y total desacuerdo (1%).
Así mismo, Sánchez (2024) deduce que la disminución en el acuerdo total y parcial después de la intervención puede reflejar una confrontación con la realidad práctica de cultivar alimentos, que puede haber moderado el entusiasmo inicial o revelado complejidades antes no apreciadas. El aumento en la neutralidad y la aparición de desacuerdo posterior a la intervención sugieren que, aunque la huerta escolar sigue siendo percibida positivamente como una herramienta de aprendizaje por la mayoría, la experiencia directa ha introducido una mayor diversidad de opiniones. Este cambio en la percepción podría indicar una profundización en la comprensión estudiantil de los retos involucrados en la agricultura y una apreciación más matizada de lo que significa cultivar alimentos, evidenciando la importancia de dichas intervenciones pedagógicas en la educación práctica y ambiental.
También, se tiene el estudio de Blanco y Rodríguez (2021) donde se examinó el impacto de las huertas escolares en la formación de valores ambientales, sus hallazgos indican que los estudiantes que participan en estas actividades desarrollan una mayor responsabilidad y respeto hacia el medio ambiente. Además, indican que la implementación de huertas escolares fomenta la ética ambiental y ayuda a los estudiantes a ser reflexivos y responsables con la sostenibilidad ambiental. Así mismo, la investigación que realizó García y Fernández en el año 2020 sobre huertas escolares como herramientas pedagógicas muestra que estas iniciativas tienen muchos beneficios. Por un lado, ayuda a que los estudiantes aprendan más sobre la ecología. Por otro lado, mejoran su salud, tanto física como mental, y cuando los estudiantes pasan tiempo en estos espacios verdes y participan en actividades de cultivo, se sienten mejor y muy motivados. Esto muestra lo importante que son las huertas escolares como estrategia pedagógica interdisciplinaria en la educación actual.
De manera similar, Martínez y Gómez (2022) realizaron una investigación sobre el aprendizaje significativo en huertas escolares, en donde se muestra la necesidad de enfoques pedagógicos que combinen la teoría con la práctica. Estos autores afirman que la educación experiencial en huertas escolares facilita una comprensión profunda y duradera de los conceptos ecológicos, al mismo tiempo que promueve habilidades prácticas y el desarrollo personal, concluyendo que las huertas escolares son entornos educativos valiosos que deben ser integrados en los currículos para promover la educación ambiental y la sostenibilidad.
Los datos generados en el postest reflejan una historia clara y esperanzadora, debido a que la intervención pedagógica basada en el Aula Viva Agroecológica produjo cambios reales y medibles en los estudiantes del grupo experimental, no solo en sus actitudes y percepciones que ya eran positivas antes, sino en sus prácticas concretas y, sobre todo, en aquella competencia que el diagnóstico había señalado como la más difícil como es el caso de la capacidad de leer críticamente los alimentos que consumen.
Tres aprendizajes centrales surgen de esta comparación. Primero, que la experiencia directa con la huerta transformó la relación de los niños con la alimentación: cultivar, observar, cosechar y comer lo propio genera una comprensión que ninguna clase magistral puede reemplazar. Segundo, que la integración de saberes de distintas áreas ciencias, matemáticas, lenguaje, educación física alrededor de un espacio vivo como el Aula Viva agroecológica crea aprendizajes que se sostienen en el tiempo y se reflejan en comportamientos cotidianos. Por su parte, como tercero, se evidencia que el grupo que no tuvo la intervención no sólo no mejoró, sino que mostró una caída en sus respuestas, lo que confirma que los niveles altos del pretest reflejaban en parte una ilusión de hábitos que la cotidianeidad sin refuerzo pedagógico no sostiene.
El Aula Viva Agroecológica fue una experiencia que cambió la manera en que estos niños entiendan, valoren y practiquen la alimentación saludable y el cuidado de su entorno, además se logró promover un aprendizaje integral entre los estudiantes, combinando la enseñanza de habilidades agrícolas con el fortalecimiento de la identidad cultural y la preservación de saberes tradicionales, como sucedió en el trabajo realizado por Morón Monge et al. (2021), donde más del 80% de los estudiantes tomaron conciencia sobre la implementación e importancia de los huertos, del conjunto de saberes propios de la comunidad, sus jerarquías de valores, niveles en que se encuentran sus competencias, experiencias de vida, compromiso con las transformaciones de la realidad actual y su capacidad para llevarlas a cabo.
CONCLUSIONES
La implementación del Aula Viva Agroecológica como estrategia interdisciplinaria en la institución educativa Almirante Padilla, se consolidó como una experiencia transformadora en el contexto pedagógico, este espacio escolar se convirtió en un lugar de aprendizaje significativo en conexión directa con la naturaleza, donde los estudiantes sustentan con entusiasmo experiencias vivenciales que se llevaron a cabo al momento de la intervención, tales como los encuentros pedagógicos, y el proceso de implementación del aula viva agroecológica contribuyendo así, en la formación de hábitos alimenticios saludables y a la construcción de conciencia ambiental. Cabe resaltar que este proceso pedagógico contribuyó significativamente en la construcción de la educación ambiental mediante prácticas sostenibles y reconoce la importancia de proteger el medio ambiente, a través acciones que conllevan a un desarrollo de bienestar físico y emocional en los estudiantes.
Dentro de los resultados obtenidos, se encuentra que el cambio más significativo fue en la dimensión de hábitos y prácticas alimenticias, donde los estudiantes manifestaron todo lo aprendido durante la intervención educativa, promoviendo la producción sostenible de alimentos para autoconsumo y así tener acceso de los vegetales cosechados como frutas, verduras y hortalizas mejorando las meriendas escolares al proporcionarle alimentos nutritivos y saludables a los estudiantes. En este sentido, se posibilito en los estudiantes la interacción directa con las cosechas la cual ha generado un impacto positivo en la calidad de vida, de esta manera los estudiantes han mejorado el consumo de los alimentos saludables en la merienda escolar y se han mostrado más responsables al trabajar en equipo.
Por su parte, el Aula Viva Agroecológica en la Institución educativa fue un espacio de formación pedagógica innovadora de forma interdisciplinaria, donde se pusieron en práctica los conocimientos adquiridos durante los encuentros formativos y al momento de la implementación de esta propuesta educativa, permitiendo conservar las costumbres de los agricultores de la zona y así apostarle a la conservación de los recursos naturales y a la sostenibilidad ambiental. Del mismo modo, se incentivó la participación y el sentido de pertenencia al reconocer la importancia de implementar practicas responsables que favorecen los recursos naturales y la seguridad alimentaria dentro y fuera del entorno educativo.
De la misma manera, este trabajo de investigación se convirtió en un lugar adecuado para las habilidades y favorecer el aprendizaje significativo a través de la experiencia al momento de realizar actividades de adecuación del terreno, elaboración de abonos orgánicos o compostajes, la siembra, el manejo y cuidado del aula viva agroecológica para de esta manera obtener frutos sanos y saludables. Así mismo, esta intervención educativa se articula de cierto modo con las iniciativas del programa de alimentación escolar (PAE) y con las políticas públicas de nutrición saludables, aportando desde la práctica educativa la transformación de realidades nutricionales y a la construcción de entornos escolares más saludables y sostenibles.
Finalmente, el proyecto de huerta escolar en la Institución educativa Almirante Padilla en el municipio de Padilla-Cauca, logró enseñar conceptos teóricos y permitió cambios en las actitudes y prácticas de la comunidad educativa en cuanto a la conciencia ambiental, al igual que las habilidades prácticas de los estudiantes. La teoría y la práctica se vincularon de manera efectiva, lo que aumentó el compromiso de la comunidad. Por ello, es fundamental seguir apoyando proyectos como este, que representan un paso clave hacia una sociedad más consciente y responsable con el medio ambiente, promoviendo una alimentación saludable y sostenible. De manera general, la intervención educativa a través de la implementación del aula viva agroecológica dio cumplimiento a los objetivos propuestos de manera satisfactoria, lo que permite integrar de manera interdisciplinaria los saberes ambientales, pedagógicos y nutricionales constituyéndose en un escenario formativo que articula la teoría con la práctica, generando un impacto directo en la alimentación de los estudiantes, incentivando el consumo de productos naturales y reduciendo la dependencia de alimentos procesados.
A todos los factores sociales que influyeron en el desarrollo de esta investigación.
REFERENCIAS CONSULTADAS
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